lunes, 31 de enero de 2011

Articulista Invitado
Guerrero, otra Alianza Espuria
Por Héctor Yunes Landa

¿Cómo llamar de otro modo a lo que ocurre en el estado de Guerrero? A menos de una semana de la jornada electoral el candidato del PAN a la gubernatura, Marco Efrén Parra Gómez, declina sin ningún rubor ideológico ni moral, a favor del expriísta, Ángel Aguirre Rivero, candidato de la Coalición “Guerrero Nos Une” que conforman el PRD, PT y Convergencia, y ex gobernador priísta y ex connotado miembro del PRI.

Más allá de los resultados de la elección en el hermano estado de Guerrero, este domingo tiene lugar un nuevo episodio que representa una afrenta para la inteligencia de su ciudadanía, puesto que estamos siendo testigos de una burda desviación de principios elementales que deben sustentar las contiendas políticas.

El pragmatismo cínico de estos partidos que los llevó a unirse aunque nada los una y, por el contrario, representen polos opuestos en ideología y se hayan descalificado históricamente, significa una prueba de que esta alianza sólo busca el poder por el poder mismo, además de que no postula el triunfo de una oferta política ni la victoria de un proyecto ideológico sustentado en la plataforma política de un candidato.

Estas alianzas desvirtúan y desprestigian la Política, dejan muy mal parados a los partidos y a los políticos que las practican; significan también un desdén a los electores y representan un falta de respeto al ciudadano; por si fuera poco es una visión que pervierte la legalidad de los procesos electorales.

Los partidos que practican estas alianzas espurias deberían detenerse un momento a valorar cuál será el futuro del sistema de partidos vigente en México; podrían analizar, incluso, cuál será el futuro de la democracia en nuestro país, toda vez que estás prácticas se llevan a cabo en menoscabo de nuestro sistema político.

Es cierto, a nuestro país le falta madurar su sistema político, sobre todo por la falta de cumplimiento de expectativas en el proceso de la transición que la ciudadanía mexicana determinó hace una década, sin embargo me parece que estas alianzas espurias, promotoras del engaño a los electores, para nada contribuyen a fortalecer a un sistema democrático; por el contrario, apartan a los electores que ven con desesperanza cómo los políticos pretenden embaucarlos con sus falsas ofertas políticas.

Habrá quien diga, que es exagerado asumir esta postura en vista de que el hoy excandidato panista, Marco Efrén Parra Gómez, de acuerdo a algunas encuestas dadas a conocer poco antes de su dimisión, tan sólo alcanzaba un 4 por ciento de la intención del voto, y, por ello, su contribución será insignificante en la batalla electoral tan cerrada que sostienen los candidatos Miguel Añorve Baños de la “Coalición Tiempos Mejores Para Guerrero” -PRI, PVEM y Panal- y Ángel Aguirre Guerrero, candidato de la “Coalición Guerrero Nos Une” -PRD, PT y Convergencia.

Sin duda esta alianza es un acto desesperado del panismo, que ante un candidato fallido, decide unirse al candidato de los partidos que postulan un proyecto de nación colocado al otro lado de lo que proponen.

Reitero que, más allá de los resultados que de manera preliminar estarán publicados al mismo tiempo en el que estas líneas estén circulando entre nuestros amables lectores, es necesario reflexionar que las bien llamadas alianzas espurias contribuyen al desorden institucional que campea por todo el país, y que a los dirigentes nacionales de los partidos involucrados en esa práctica, tanto los formales como los reales, no parece importarles en lo mínimo.

Cabría meditar también el impacto de este desorden que sólo favorece el enturbiamiento de los resultados electorales, pues junto con una campaña propagandística que se caracterizó por privilegiar la guerra sucia por encima de las propuestas, obviamente ha contribuido a generar violencia e incertidumbre para los guerrerenses.

Esto representa una gran irresponsabilidad de los involucrados en la alianza de facto, parece evidente que no les importa la población, sólo les interesan sus particulares intereses. ¿Qué le depara a México, si lograra imponerse, esta visión de la política que exhiben el PAN y el PRD, supuestos antagonistas ideológicos?

Me parece que nuestra nación no se merece esa clase política.

lunes, 24 de enero de 2011

Articulista Invitado

La Comida Chatarra y las
“Empresas Socialmente Responsables”

Héctor Yunes Landa

Uno de los acontecimientos más importantes del primer mes del año fue el reinicio de clases para los niños de educación básica del país, y con ello, la entrada en vigor de la restricción de la venta en las escuelas de las múltiples presentaciones comerciales de lo que conocemos como “comida chatarra”, productos concebidos inicialmente como una golosina pero que han terminado por ser, en buena medida, los sustitutos de los verdaderos alimentos que requieren nuestros niños y jóvenes.

El tema es de suma trascendencia en vista de que está en juego el futuro de las próximas generaciones de mexicanos, así como del sistema de salud pública en México, dado que los padecimientos causados colateralmente por falta de calidad alimenticia afectan ya la salud de millones de personas, lo que ha puesto al filo del colapso a los servicios de salud que prestan las instituciones mexicanas. Desafortunadamente el asunto es muy grave y es un tema que nos incumbe a todos, puesto que el impacto adverso repercute en la salud y economía de las familias.

La “comida chatarra” por sus efectos nocivos se ha convertido prácticamente en un enemigo público para la salud de millones de personas, pues su consumo indiscriminado fomenta los malos hábitos alimenticios y sus adversos efectos en la salud, como la proliferación de la obesidad entre los niños y jóvenes y de enfermedades como la diabetes tipo 2 en los adultos.

El marco jurídico del ámbito federal que ahora regula la venta de esa comida de baja calidad ha recorrido un controversial camino, pues la iniciativa legal que pretendía frenar la venta de los productos chatarra en los planteles educativos, sufrió varias modificaciones, transitando de un ordenamiento estricto que incluía una lista de productos prohibidos, hasta el decreto finalmente aprobado que plantea un nivel de restricción laxo que permite continuar vendiendo estos productos, sólo que ahora en presentaciones comerciales más pequeñas de los mismos, que al disminuir su tamaño obviamente se reduce la porción de su contenido calórico pero se mantiene la densidad calórica, por lo que las características nutrimentales continúan siendo las mismas; es decir, lo mismo pero en menor cantidad.

Y por otro lado, aunque la normatividad recién puesta en vigor permite la venta de pastelitos, dulces y botanas sólo una vez por semana, la realidad indica que al no estar acompañada de una campaña de difusión que promueva el consumo de frutas, agua y alimentos saludables, los niños terminarán prefiriendo la “chatarra”.

No soy especialista en el tema, pero quienes sí lo son afirman que otro problema, además del alto contenido calórico, es la abundante cantidad de aditivos, colorantes y saborizantes artificiales, que resultan igual de perniciosos para la salud. Es altamente alarmante leer los informes especializados que consignan la gran incidencia de diabetes infantil por la ingesta de este tipo de alimentación, así como los perniciosos efectos en el cerebro de los niños de algunos colorantes que han sido prohibidos en muchos países al haberse demostrado que propician conductas hiperactivas y déficit de atención.

Un argumento en favor de las empresas que producen estos productos de nulo valor alimenticio es que generan empleos e ingresos importantes, pero también es cierto que el impacto de sus productos pone en riesgo la calidad de vida de los niños, o en el largo plazo, la vida misma de millones de personas.

Muchas marcas de este tipo de comida incluso ostentan en sus envolturas la leyenda de “Empresa Socialmente Responsable”, lo cual se convierte en un absurdo, puesto que la contradicción resulta prácticamente una burla para los consumidores. Realmente los empresarios que se dedican al ramo de la producción de este tipo de comida deberían hacer suya dicha leyenda y transformar sus productos en alimentos benéficos para los mexicanos, en vez de pretender ignorar su alto grado de responsabilidad en el futuro de este país.

Es un hecho que en el año 2010 México alcanzó el primer lugar mundial en obesidad, situación que, de acuerdo al ex secretario de Hacienda, José Ángel Gurría Treviño, y actual secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pone en riesgo el futuro de México. Ante la magnitud de este problema Gurría Treviño urgió al país a realizar cambios inmediatos para revertir la tendencia creciente de que se incrementen las repercusiones negativas generadas por la obesidad y el sobrepeso.

Las autoridades federales de salud y educación tienen la palabra. La normatividad que apenas hace unos días entró en vigor es insuficiente para disminuir el grave problema de salud. Los padres de familia tenemos la delicada responsabilidad de tomar la decisión de fomentar una alimentación saludable en nuestras familias y exigir que en las escuelas se vendan alimentos más sanos para nuestros hijos.

Ojalá que las empresas honren realmente el calificativo “socialmente responsable” y asuman un papel que muestre más compromiso con ese México distinto, renovado, que tanto existe en los discursos pero que, a la hora de la verdad, siempre pasa a segundo término cuando se ven afectados los intereses particulares. Pienso que es tiempo de ver a nuestro país y a sus habitantes como algo más que simples consumidores susceptibles de representar una ganancia, y se entienda de una vez por todas que lo mejor para todos es moderar los apetitos personales que se siguen exhibiendo en un capitalismo bastante primitivo, que privilegia la ganancia sin la menor ética y sin importar el daño causado a quienes adquieren sus productos.
Articulista Invitado

La Comida Chatarra y las
“Empresas Socialmente Responsables”

Héctor Yunes Landa

Uno de los acontecimientos más importantes del primer mes del año fue el reinicio de clases para los niños de educación básica del país, y con ello, la entrada en vigor de la restricción de la venta en las escuelas de las múltiples presentaciones comerciales de lo que conocemos como “comida chatarra”, productos concebidos inicialmente como una golosina pero que han terminado por ser, en buena medida, los sustitutos de los verdaderos alimentos que requieren nuestros niños y jóvenes.

El tema es de suma trascendencia en vista de que está en juego el futuro de las próximas generaciones de mexicanos, así como del sistema de salud pública en México, dado que los padecimientos causados colateralmente por falta de calidad alimenticia afectan ya la salud de millones de personas, lo que ha puesto al filo del colapso a los servicios de salud que prestan las instituciones mexicanas. Desafortunadamente el asunto es muy grave y es un tema que nos incumbe a todos, puesto que el impacto adverso repercute en la salud y economía de las familias.

La “comida chatarra” por sus efectos nocivos se ha convertido prácticamente en un enemigo público para la salud de millones de personas, pues su consumo indiscriminado fomenta los malos hábitos alimenticios y sus adversos efectos en la salud, como la proliferación de la obesidad entre los niños y jóvenes y de enfermedades como la diabetes tipo 2 en los adultos.

El marco jurídico del ámbito federal que ahora regula la venta de esa comida de baja calidad ha recorrido un controversial camino, pues la iniciativa legal que pretendía frenar la venta de los productos chatarra en los planteles educativos, sufrió varias modificaciones, transitando de un ordenamiento estricto que incluía una lista de productos prohibidos, hasta el decreto finalmente aprobado que plantea un nivel de restricción laxo que permite continuar vendiendo estos productos, sólo que ahora en presentaciones comerciales más pequeñas de los mismos, que al disminuir su tamaño obviamente se reduce la porción de su contenido calórico pero se mantiene la densidad calórica, por lo que las características nutrimentales continúan siendo las mismas; es decir, lo mismo pero en menor cantidad.

Y por otro lado, aunque la normatividad recién puesta en vigor permite la venta de pastelitos, dulces y botanas sólo una vez por semana, la realidad indica que al no estar acompañada de una campaña de difusión que promueva el consumo de frutas, agua y alimentos saludables, los niños terminarán prefiriendo la “chatarra”.

No soy especialista en el tema, pero quienes sí lo son afirman que otro problema, además del alto contenido calórico, es la abundante cantidad de aditivos, colorantes y saborizantes artificiales, que resultan igual de perniciosos para la salud. Es altamente alarmante leer los informes especializados que consignan la gran incidencia de diabetes infantil por la ingesta de este tipo de alimentación, así como los perniciosos efectos en el cerebro de los niños de algunos colorantes que han sido prohibidos en muchos países al haberse demostrado que propician conductas hiperactivas y déficit de atención.

Un argumento en favor de las empresas que producen estos productos de nulo valor alimenticio es que generan empleos e ingresos importantes, pero también es cierto que el impacto de sus productos pone en riesgo la calidad de vida de los niños, o en el largo plazo, la vida misma de millones de personas.

Muchas marcas de este tipo de comida incluso ostentan en sus envolturas la leyenda de “Empresa Socialmente Responsable”, lo cual se convierte en un absurdo, puesto que la contradicción resulta prácticamente una burla para los consumidores. Realmente los empresarios que se dedican al ramo de la producción de este tipo de comida deberían hacer suya dicha leyenda y transformar sus productos en alimentos benéficos para los mexicanos, en vez de pretender ignorar su alto grado de responsabilidad en el futuro de este país.

Es un hecho que en el año 2010 México alcanzó el primer lugar mundial en obesidad, situación que, de acuerdo al ex secretario de Hacienda, José Ángel Gurría Treviño, y actual secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pone en riesgo el futuro de México. Ante la magnitud de este problema Gurría Treviño urgió al país a realizar cambios inmediatos para revertir la tendencia creciente de que se incrementen las repercusiones negativas generadas por la obesidad y el sobrepeso.

Las autoridades federales de salud y educación tienen la palabra. La normatividad que apenas hace unos días entró en vigor es insuficiente para disminuir el grave problema de salud. Los padres de familia tenemos la delicada responsabilidad de tomar la decisión de fomentar una alimentación saludable en nuestras familias y exigir que en las escuelas se vendan alimentos más sanos para nuestros hijos.

Ojalá que las empresas honren realmente el calificativo “socialmente responsable” y asuman un papel que muestre más compromiso con ese México distinto, renovado, que tanto existe en los discursos pero que, a la hora de la verdad, siempre pasa a segundo término cuando se ven afectados los intereses particulares. Pienso que es tiempo de ver a nuestro país y a sus habitantes como algo más que simples consumidores susceptibles de representar una ganancia, y se entienda de una vez por todas que lo mejor para todos es moderar los apetitos personales que se siguen exhibiendo en un capitalismo bastante primitivo, que privilegia la ganancia sin la menor ética y sin importar el daño causado a quienes adquieren sus productos.

domingo, 16 de enero de 2011

El Lucro Político en la Lucha
Contra el Crimen Organizado

Por Héctor Yunes Landa
El enfrentamiento ocurrido en días pasados en Xalapa entre elementos de las fuerzas armadas y presuntos integrantes de la delincuencia organizada ha conmovido a nuestra ciudadanía, especialmente porque Xalapa no se había visto afectada por la acción ostensible de los grupos delincuenciales y había permanecido al margen del escenario de guerra que vivimos en varios estados particularmente del norte del territorio nacional.
Precisamente por eso el asunto no es menor, ya que si esto hubiera ocurrido en alguna de esas entidades donde a diario se dan este tipo de sucesos, no habría pasado de ser una noticia que, para desgracia de los mexicanos, ya forma parte de nuestra cotidianeidad. De tal suerte que la noticia suscitó el asombro y la cobertura de los principales medios nacionales y algunos relevantes medios internacionales: Xalapa, la Atenas veracruzana, la ciudad donde la cultura, las ciencias y las artes han florecido históricamente, ha sido alcanzada por la estrategia del Gobierno Federal en su lucha contra el crimen organizado.
Este suceso es por demás lamentable, sobre todo porque, de acuerdo a las últimas versiones de algunos periodistas nacionales usualmente bien informados, lo ocurrido fue consecuencia de un operativo de inteligencia que inició en Puebla y la persecución de un alto jefe de la delincuencia organizada se ha prolongado hasta nuestra ciudad.
Sin embargo, más lamentable aún resulta la actitud oportunista que han exhibido algunos miembros de la oposición, quienes en un absurdo exabrupto han exigido la renuncia de nuestro Secretario de Seguridad, Gral. Sergio López Esquer. Lo que sería equiparable a la insensatez de que la sociedad veracruzana solicitara la renuncia de nuestro Secretario de la Defensa Nacional, Gral. Guillermo Galván Galván, bajo el falaz argumento de que fue el Ejercito Mexicano el responsable del reciente operativo en Xalapa, cuando todos sabemos que este tipo de acciones son fundamentales en la lucha del Gobierno de la República en contra del crimen organizado.
Tanto el General Secretario de la SEDENA como el General Secretario de Seguridad Pública del Gobierno de nuestra entidad, están cumpliendo su trabajo, tratando de aportar a México y a Veracruz su mejor esfuerzo en esta lucha que ha enlutado muchos hogares de militares y policías, como fue el caso de los dos elementos de nuestras fuerzas armadas que cayeron en el cumplimiento de su deber en Xalapa. Por eso no se vale intentar sacar raja política de un hecho, que si bien ha perturbado a nuestra capital, es consecuencia de una estrategia nacional, con la que todos debemos ser solidarios
Este intento de lucro político puede afectar a nuestro estado más que el propio suceso, porque Veracruz es considerado tanto en las cifras oficiales como en las encuestas de empresas privadas como un estado básicamente tranquilo y un excelente destino tanto para el turismo como para la residencia permanente. Así lo demuestran las cifras del Consejo Nacional de Seguridad Pública y una encuesta difundida apenas la semana pasada en varios medios nacionales.
Sobre todo, este ataque de algunos miembros de la derecha va en contra de la voluntad expresada por el propio Presidente Calderón, miembro muy distinguido de ese mismo partido político y de la estrategia esencial en esta guerra, en el sentido de mantener la imprescindible unidad del Estado Mexicano y de todos los órdenes de gobierno para estar en condiciones de ganarla, y devolver a la nación la paz social y la tranquilidad pública que tanto añoramos los mexicanos.
Es pírrica la renta política que se obtiene al tratar de socavar la imagen del Secretario López Esquer y de nuestro Gobierno Estatal, especialmente si se considera que lo realizado a tan sólo 48 días de haber iniciado este último, deja clara la determinación que tiene el Gobernador Javier Duarte para poner las cosas en su sitio. Tanto por la aceptación de la solicitud de los ayuntamientos de Veracruz y Boca del Río de devolver Tránsito al Gobierno Estatal como por el absoluto respaldo que tuvieron nuestras fuerzas armadas federales de parte de nuestra policía local en el operativo del pasado jueves.
Desde este modesto espacio hago votos porque todos los partidos, todos los grupos y todos los sectores sociales, se sumen al trabajo que están realizando tanto el Ejecutivo Federal como el Ejecutivo Veracruzano en esta lucha que a todos nos conviene ganar y que se gane pronto. Finalmente, no se trata del mantenimiento o del lucimiento de ningún funcionario, esta vez se trata del mantenimiento del Estado de Derecho y, acaso, de la supervivencia de México como nación soberana y viable para el futuro de nuestros hijos.