¿Cómo llamar de otro modo a lo que ocurre en el estado de Guerrero? A menos de una semana de la jornada electoral el candidato del PAN a la gubernatura, Marco Efrén Parra Gómez, declina sin ningún rubor ideológico ni moral, a favor del expriísta, Ángel Aguirre Rivero, candidato de la Coalición “Guerrero Nos Une” que conforman el PRD, PT y Convergencia, y ex gobernador priísta y ex connotado miembro del PRI.
Más allá de los resultados de la elección en el hermano estado de Guerrero, este domingo tiene lugar un nuevo episodio que representa una afrenta para la inteligencia de su ciudadanía, puesto que estamos siendo testigos de una burda desviación de principios elementales que deben sustentar las contiendas políticas.
El pragmatismo cínico de estos partidos que los llevó a unirse aunque nada los una y, por el contrario, representen polos opuestos en ideología y se hayan descalificado históricamente, significa una prueba de que esta alianza sólo busca el poder por el poder mismo, además de que no postula el triunfo de una oferta política ni la victoria de un proyecto ideológico sustentado en la plataforma política de un candidato.
Estas alianzas desvirtúan y desprestigian la Política, dejan muy mal parados a los partidos y a los políticos que las practican; significan también un desdén a los electores y representan un falta de respeto al ciudadano; por si fuera poco es una visión que pervierte la legalidad de los procesos electorales.
Los partidos que practican estas alianzas espurias deberían detenerse un momento a valorar cuál será el futuro del sistema de partidos vigente en México; podrían analizar, incluso, cuál será el futuro de la democracia en nuestro país, toda vez que estás prácticas se llevan a cabo en menoscabo de nuestro sistema político.
Es cierto, a nuestro país le falta madurar su sistema político, sobre todo por la falta de cumplimiento de expectativas en el proceso de la transición que la ciudadanía mexicana determinó hace una década, sin embargo me parece que estas alianzas espurias, promotoras del engaño a los electores, para nada contribuyen a fortalecer a un sistema democrático; por el contrario, apartan a los electores que ven con desesperanza cómo los políticos pretenden embaucarlos con sus falsas ofertas políticas.
Habrá quien diga, que es exagerado asumir esta postura en vista de que el hoy excandidato panista, Marco Efrén Parra Gómez, de acuerdo a algunas encuestas dadas a conocer poco antes de su dimisión, tan sólo alcanzaba un 4 por ciento de la intención del voto, y, por ello, su contribución será insignificante en la batalla electoral tan cerrada que sostienen los candidatos Miguel Añorve Baños de la “Coalición Tiempos Mejores Para Guerrero” -PRI, PVEM y Panal- y Ángel Aguirre Guerrero, candidato de la “Coalición Guerrero Nos Une” -PRD, PT y Convergencia.
Sin duda esta alianza es un acto desesperado del panismo, que ante un candidato fallido, decide unirse al candidato de los partidos que postulan un proyecto de nación colocado al otro lado de lo que proponen.
Reitero que, más allá de los resultados que de manera preliminar estarán publicados al mismo tiempo en el que estas líneas estén circulando entre nuestros amables lectores, es necesario reflexionar que las bien llamadas alianzas espurias contribuyen al desorden institucional que campea por todo el país, y que a los dirigentes nacionales de los partidos involucrados en esa práctica, tanto los formales como los reales, no parece importarles en lo mínimo.
Cabría meditar también el impacto de este desorden que sólo favorece el enturbiamiento de los resultados electorales, pues junto con una campaña propagandística que se caracterizó por privilegiar la guerra sucia por encima de las propuestas, obviamente ha contribuido a generar violencia e incertidumbre para los guerrerenses.
Esto representa una gran irresponsabilidad de los involucrados en la alianza de facto, parece evidente que no les importa la población, sólo les interesan sus particulares intereses. ¿Qué le depara a México, si lograra imponerse, esta visión de la política que exhiben el PAN y el PRD, supuestos antagonistas ideológicos?
Me parece que nuestra nación no se merece esa clase política.